En el vídeo te enseñé un asistente que contesta el WhatsApp de una clínica, entiende lo que le piden y cierra la cita. Esto es el panel entero, sin cortes: dónde caen las conversaciones, cómo se marca una urgencia y el botón para callar al bot y ponerte a hablar tú.
La clínica del vídeo se llama Clínica Veterinaria Patitas y es de prueba: me la monté yo. Los mensajes son míos, escritos para probarlo, y por eso verás contadores a cero. Los números no son resultados de un negocio real. Lo que sí es de verdad es el sistema: se le escribe, entiende, mira la agenda y agenda.
Citas cerradas por WhatsApp, llamadas recuperadas, conversaciones activas y urgencias detectadas. Y el gráfico de mensajes por día, para ver si la cosa se mueve.
El historial completo de cada cliente, con su etiqueta al lado: urgente cuando ha saltado el filtro, pausado cuando alguien ha tomado el control. Aquí es donde yo paso el rato.
Lo que ha agendado el asistente, en lista y en calendario. Pinchas un día y ves quién escribió, para qué y desde qué número.
Cuando alguien llama y no lo coge nadie, aquí queda anotado — y se le escribe por WhatsApp en segundos, antes de que llame a la clínica de al lado.
El calendario de tratamientos por mascota, y los recordatorios que salen solos cuando toca. Es la parte que hace volver al que ya se fue.
Quién es quién, y las cartillas de vacunación que llegan por WhatsApp. Se leen de la foto, sin que nadie las teclee.
Un WhatsApp de mentira para probar. Escribes como si fueras un cliente y ves qué contesta, sin gastar mensajes de verdad ni molestar a nadie.
Los datos de la clínica, los horarios, los servicios y las instrucciones del asistente. Es lo que se cambia para adaptarlo a otro negocio.
Esto lo digo yo antes de que lo preguntes, porque montar esto y no decirlo sería vender humo.
Que lo difícil no fue que conversara. Fue que no metiera la pata en el peor momento: el día que entendí que el filtro de urgencias tenía que ir antes que la IA, y no después, cambió el proyecto entero.
Escribí la guía entera: los ocho pasos, mis instrucciones copiadas tal cual y los cinco fallos que tuve montándolo —incluido el día que lo conecté a mi WhatsApp personal y empezó a contestar a mis amigos—. Déjame el correo y la abres al momento, aquí mismo.
Y de vez en cuando te escribo cuando monto alguna otra cosa. No hay boletín semanal ni nada parecido.
Lo vemos en quince minutos, con tus números delante. Es una llamada, no una demostración: te digo si esto te encaja, y si no te encaja te lo digo igual.
Quiero que me lo montenAntes te pregunto un par de cosas, para preparar la llamada. ¿Prefieres ver primero el número? Calcula lo que se te escapa cada mes.